Las rabietas no son caprichos: entender antes de actuar
10 de octubre de 2026
Tu hijo se tira al suelo en el supermercado porque no le compraste el chocolate. Sientes todas las miradas encima y una sola idea en la cabeza: que pare ya. Te entiendo, es uno de los momentos más difíciles de la maternidad y la paternidad.
Una rabieta no es manipulación, es comunicación
Cuando un niño hace una rabieta, no está tratando de manipularte. Su cerebro todavía está aprendiendo a manejar emociones muy grandes con herramientas muy pequeñas. La rabieta es su manera de decirte: esto me sobrepasa y no sé qué hacer con lo que siento. Entender esto lo cambia todo, porque dejas de luchar contra tu hijo y empiezas a ayudarlo.
3 claves para actuar en plena crisis
- Cálmate tú primero. No se puede calmar desde el grito. Respira, baja tu voz, ponte a su altura.
- Menos palabras, más presencia. En plena crisis tu hijo no puede razonar. No es el momento de explicar ni de negociar. Quédate cerca, con calma.
- Habla después, no durante. Cuando la tormenta pasa, ahí sí. Con palabras simples: estabas muy enojado porque querías el chocolate. Ponerle nombre a lo que sintió le enseña para la próxima vez.
Estas claves funcionan, pero cada niño es único: lo que calma a uno no necesariamente calma a otro. Por eso el plan se adapta a tu hijo, no al revés. Si lo intentas y sientes que con tu hijo no funciona, escríbeme: para eso existe el acompañamiento.